Poesía
Ciclo Lectivo
Una lengua atravesada por el cuerpo, la memoria tecnológica, el deseo y la intemperie de comienzos de siglo.
- Editorial
- Mono Sabio
- Lugar
- Málaga
- Año
- 2003
- Género
- Poesía
El libro
Una memoria entre lenguas
Ciclo Lectivo enlaza el cuerpo y la época: walkmans, contestadores, fax, simulacros y pantallas entran en el poema junto al desierto, la jarilla, el deseo y la memoria.
La disposición espacial no ilustra el sentido: lo produce. Los blancos, las sangrías y los desplazamientos marcan cambios de respiración, tensiones y caídas de la voz.
Selección
Tres poemas
La disposición original fue preservada para que cada desplazamiento siga formando parte del poema.
PoemaivLeer
—
a café en el hueco del cuello
y a jarilla entre los pechos
huele a jarilla dice él
entre los pechos
a tisana en la lengua
a ceniza un raro té
y a tierra mojada al principio
aunque después como a hemodialias
una flor rara
carnívora
del desierto
PoemaviiiLeer
—
yo que fui puta en budapest
que libé el jugo lúdico de los falos en calais
me enciendo en tu walkman
una buba electrónica
cuece los espermas
y ya no están tibios mis pechos
se electrizan
en tiempos parideros
de telescopios
me ocurrieron los años
-de Golpe-
y ya no sé qué siente
mi corazón:
lobo amaestrado
sicofante
sonajero triste
y obsecuente
mayordomo
contestador anamnesia neurosis fax
esta noche no tengo palabras
no recuerdo las voces
las manos viajadas
el cuerpo después de una Lengua
y esa memoria que esculpe o que acaricia
las horas son estopa en el sillón
todo es noticia
spots zaping y videos
desaparecer es tan fácil
olvidar
hay una angustia androide
una soledad entre simulacros
y el presente
un laberinto de andamios
apasionado y endeble
apenas sujeto
a la cordura
Poematregua precariaLeer
—
ella entrega la nuca blanda
medusa porosa sin normas
no hay nada
la mente no acusa ni sabe
no teme con sueño
duermen
en su tregua precaria
el uno en el otro descansan
los ojos cerrados inermes
a la contienda del mundo
en la que otra vez
expire su pausa
de seis miligramos
y los enfrente el no-sueño
un sábado más
a las diez